Los baños de hielo ofrecen una amplia gama de beneficios, incluyendo una recuperación mejorada, reducción de la inflamación y una mayor claridad mental. El agua fría estimula la producción de glóbulos blancos, fortaleciendo el sistema inmunológico y haciendo que el cuerpo sea más resistente a las infecciones. Además, esta práctica puede aumentar la actividad de la grasa parda, lo que ayuda a quemar calorías y mantener un peso saludable. Para los atletas, los beneficios son particularmente notorios, ya que los baños de hielo pueden reducir significativamente el tiempo necesario para la recuperación muscular entre sesiones de entrenamiento. Esto permite entrenamientos más frecuentes e intensos sin el riesgo de sobrecarga. Un estudio de caso realizado con un equipo profesional de baloncesto mostró que los jugadores que usaban baños de hielo regularmente reportaron menos lesiones y una recuperación más rápida hasta alcanzar niveles óptimos de rendimiento en comparación con aquellos que no los utilizaban.